01Encontrar la tarea que compensa mejorar
Dibujamos el recorrido actual: entrada, pasos, responsables y resultado. Medimos frecuencia, tiempo manual y errores antes de elegir herramientas. Una tarea poco frecuente puede resolverse mejor con una plantilla o un cambio de procedimiento.
02Conectar web, correo y gestión
Revisamos los accesos y las interfaces de tus programas. Una consulta puede crear un registro o una tarea de seguimiento sin volver a escribirla. Se comprueban campos, permisos, límites del proveedor y coste de las licencias.
03Preparar documentos y avisos
Podemos generar borradores desde datos validados o avisar de una tarea pendiente. Definimos qué se envía automáticamente y qué requiere aprobación. Presupuestos, facturas y comunicaciones sensibles mantienen los controles que correspondan.
04Tratar errores y duplicados
Un flujo necesita saber qué hacer si falta un dato, se repite una solicitud o un proveedor deja de responder. Diseñamos registros de ejecución, reintentos controlados y avisos al responsable para evitar errores silenciosos.
05Usar IA cuando aporta utilidad
Las reglas simples suelen bastar para mover datos o enviar recordatorios. Si hay que clasificar texto o preparar un borrador, valoramos IA, revisión humana y tratamiento de datos. Su uso y coste se acuerdan; no todas las automatizaciones necesitan IA.
06Probar y medir un primer flujo
Probamos casos normales y excepciones con una muestra acordada. Después comparamos tiempo de gestión, tareas pendientes y errores con la situación inicial. El ahorro se mide en el uso real; no se presupone un porcentaje de mejora.