Una web no falla solo por su aspecto. También puede publicar información incorrecta, depender de accesos que nadie controla o confirmar acciones que el backend no ha realizado. Esta revisión separa hechos comprobables de suposiciones.
Seis comprobaciones útiles
Revisión 1
Identidad y oferta desactualizadas
Comprueba nombre, actividad, servicios, precios, horarios y vías de contacto. El titular debe aprobar la versión pública.
Revisión 2
Navegación móvil incómoda
Prueba menús, tablas, formularios, botones y textos en varios anchos. Responsive no significa que todas las combinaciones estén automáticamente verificadas.
Revisión 3
Formulario sin prueba real
Envía una solicitud de principio a fin, comprueba el mensaje mostrado y confirma el registro o correo en el sistema receptor.
Revisión 4
Dependencias sin responsable
Dominio, alojamiento, correo, analítica, pagos y plugins necesitan titular, accesos, renovación y un procedimiento de baja o sustitución.
Revisión 5
Contenido local inventado
Publica únicamente sedes, zonas atendidas, imágenes y proyectos que puedan acreditarse. Una página con el nombre de una ciudad no crea presencia física allí.
Revisión 6
Medición sin definición
Define qué evento se registra, dónde, con qué consentimiento y durante qué periodo. Una visita o un clic no equivale automáticamente a un cliente.
En qué orden actuar
- Corrige primero identidad, datos de contacto y errores que bloqueen una acción.
- Protege accesos, copias y dependencias antes de una migración o actualización.
- Comprueba móvil, formularios y funciones con casos reales de prueba.
- Después mide cambios concretos sin atribuir ventas, SEO o ahorro por defecto.
El análisis automático puede aportar observaciones iniciales. Una revisión completa necesita contexto del negocio, accesos y pruebas manuales.