Tienes dos o tres presupuestos de página web encima de la mesa, uno pone 900 € y otro 4.200 €, y ninguno de los dos explica lo mismo. La reacción normal es pensar que uno es un chollo y el otro un abuso. Casi nunca es así: lo habitual es que estén presupuestando proyectos distintos y que la diferencia esté en las partidas que uno de los dos no ha escrito.
Esta guía no va de cuánto cuesta una web —eso lo tienes en la guía de precios de web WordPress en España—. Va de leer el papel que ya te han pasado: qué tiene que aparecer sí o sí, cómo poner dos ofertas en la misma unidad de medida y qué preguntas hacer antes de firmar.
Lo clave, en 30 segundos
- Un presupuesto serio define alcance, plazo, quién aporta el contenido y qué se paga cada año. Lo que no está escrito, no está contratado.
- La diferencia de precio casi nunca está en el diseño: está en textos, rondas de cambios, SEO y qué pasa después de la entrega.
- Compara el coste a tres años, no la cifra de la primera factura. El mantenimiento y las licencias mandan más de lo que parece.
- Exige por escrito la propiedad del dominio, del contenido y de los accesos. Es el punto que más disgustos da y el más fácil de aclarar antes.
- Señal de alarma número uno: un presupuesto de una sola línea con un precio y nada más.
Las 9 partidas que debe llevar un presupuesto de página web
No hace falta que sea un documento de veinte páginas. Hace falta que estas nueve cosas aparezcan de forma inequívoca. Si falta alguna, no es que venga incluida: es que todavía no se ha decidido, y lo que no se decide antes se discute después.
| Partida | Qué tiene que decir exactamente |
|---|---|
| 1. Alcance | Número de páginas, idiomas y secciones concretas. «Web corporativa» no es un alcance; «home + 4 servicios + sobre nosotros + blog + contacto, en español» sí lo es. |
| 2. Contenido | Quién escribe los textos y quién pone las fotos. Es la partida que más presupuestos revienta y la que más veces se omite. |
| 3. Diseño | Si es plantilla adaptada o maqueta original, si verás un diseño antes de programar y cuántas rondas de cambios entran. |
| 4. Desarrollo y funciones | Formularios, reservas, pasarela de pago, zona privada, conexión con tu programa de gestión. Cada función, nombrada. |
| 5. SEO técnico | Estructura, títulos y descripciones, velocidad, versión móvil, sitemap y datos estructurados. Distinto de una campaña de posicionamiento mensual. |
| 6. Legal y medición | Aviso legal, privacidad, cookies con consentimiento real y analítica instalada. Barato de hacer al principio, caro de añadir después. |
| 7. Entrega y formación | Qué recibes el último día: accesos, manual o sesión de formación, y garantía de errores durante X días. |
| 8. Costes recurrentes | Dominio, hosting, licencias de plugins o temas y mantenimiento: cuánto el primer año y cuánto a partir del segundo. |
| 9. Condiciones | Plazo con fechas, forma de pago, validez de la oferta, IVA y propiedad del resultado. |
El truco de las dos preguntas
Si solo puedes hacer dos preguntas antes de decidir, que sean estas: «¿los textos los escribes tú o los escribo yo?» y «¿cuánto pago el año que viene?». Las respuestas explican la mayor parte de las diferencias entre dos presupuestos.Cómo comparar dos presupuestos que no se parecen
Comparar dos cifras finales no sirve de nada si detrás hay alcances distintos. El método que funciona es reducir ambas ofertas a la misma unidad de medida antes de mirar el precio.
- 1
Iguala el alcance sobre el papel
Escribe la lista de páginas y funciones que TÚ necesitas y márcala en cada presupuesto. Lo que a uno le falte, pídele que lo presupueste aparte. Ahí desaparece la mitad de la diferencia.
- 2
Suma el coste a tres años
Precio del proyecto + (hosting + dominio + licencias + mantenimiento) × 3. Una web 800 € más barata con 50 €/mes más de mantenimiento sale peor a los tres años.
- 3
Cuenta tus horas
Si en un presupuesto los textos los escribes tú, súmale tu tiempo. Redactar diez páginas no son dos tardes, y si no las escribes el proyecto se queda parado meses.
- 4
Mira qué pasa el día después
Garantía, tiempo de respuesta ante una incidencia y quién toca la web cuando necesitas un cambio. Esto no aparece en la cifra, pero es lo que vas a vivir durante años.
- 5
Pide ver trabajo real del proveedor
No un porfolio de plantillas: webs vivas, con su URL, que puedas abrir en el móvil y comprobar cómo cargan. Es el mejor indicador de lo que te van a entregar.
Cuando haces este ejercicio, lo normal es que el presupuesto «caro» deje de serlo o que el «barato» resulte ser otra cosa. Si quieres una referencia previa de por dónde debería andar la cifra, puedes pasar tu caso por la calculadora de precio de web antes de sentarte a comparar.
7 señales de alarma en un presupuesto de web
Ninguna de estas señales significa por sí sola que el proveedor sea malo. Todas significan que hay que preguntar antes de firmar.
- Una sola línea y un precio. «Diseño web: 1.500 €». No hay alcance, así que cualquier discusión posterior la ganará quien redactó el documento.
- No dice quién escribe los textos. Es la ambigüedad más cara del sector.
- No aparecen los costes del segundo año. Dominio, hosting y licencias existen siempre; si no están escritos, aparecerán igualmente.
- «SEO incluido» sin concretar. Puede ser SEO técnico de la web (razonable) o una promesa de posiciones (imposible de garantizar). No es lo mismo.
- Promesas de posición en Google. Nadie controla el ranking de Google; Google lo dice explícitamente en su documentación para elegir un SEO.
- Pago del 100 % por adelantado. Un anticipo es normal; pagarlo todo antes de ver nada te deja sin ninguna palanca.
- No queda claro de quién es la web. Dominio a nombre del proveedor, accesos que no te dan, código que no te llevas.
Cuidado con comparar solo la cifra de arriba
Un presupuesto sin partidas es más barato de escribir, no de ejecutar. Si dos ofertas se llevan un 300 % y la barata cabe en un WhatsApp, lo más probable no es que sea un chollo: es que el trabajo que falta lo vas a acabar pagando en otro sitio o haciendo tú.Presupuesto cerrado o por horas: cuál te conviene
En proyectos de web para pymes conviven dos modelos, y la elección importa más que el precio por hora.
Precio cerrado
- Sabes desde el primer día cuánto vas a pagar, y el riesgo de que el proyecto se alargue lo asume el proveedor.
- Obliga a definir el alcance con detalle, que es justo lo que evita malentendidos.
- Es lo razonable en webs corporativas, landings y tiendas con alcance previsible.
Por horas / bolsa de horas
- Encaja mejor cuando no se sabe aún qué hay que construir: integraciones, software a medida, evolutivos.
- Exige confianza y un reporte claro de en qué se han ido las horas.
- Sin un tope pactado, el presupuesto puede crecer sin que lo veas venir.
Para un proyecto de web estándar, el precio cerrado es casi siempre la opción sana. Nosotros trabajamos así: los rangos por tipo de proyecto están publicados en la página de precios, sin letra pequeña, y si el proyecto es un ecommerce o un rediseño sobre una web existente lo presupuestamos aparte porque las variables son otras.
Las preguntas que hay que hacer antes de firmar
Copia esta lista y mándala tal cual a cada proveedor. Las respuestas —y la rapidez con la que llegan— te dirán más que el propio presupuesto.
- ¿Qué páginas exactas entran y qué pasa si necesito una más a mitad de proyecto?
- ¿Los textos y las fotos los ponéis vosotros o los pongo yo?
- ¿Veré un diseño antes de que empecéis a programar? ¿Cuántas rondas de cambios entran?
- ¿Qué pago el segundo año y qué incluye exactamente esa cuota?
- ¿La web, el dominio y los accesos quedan a mi nombre?
- ¿Qué garantía hay si algo falla después de publicar y en cuánto tiempo respondéis?
- ¿Me enseñáis dos webs vuestras en producción de un negocio parecido al mío?
Si eres pyme o autónomo, comprueba las ayudas antes de firmar
Parte del coste de digitalización de pymes y autónomos en España se canaliza a través de programas públicos como el Kit Digital de Acelera pyme. Las condiciones, los importes y los plazos cambian según la convocatoria, así que consúltalo en la fuente oficial y pregunta a tu proveedor si es agente digitalizador antes de cerrar el presupuesto.Preguntas frecuentes sobre presupuestos de páginas web
¿Qué debe incluir un presupuesto de página web?
Como mínimo: el alcance exacto (número de páginas e idiomas), quién aporta los textos y las fotos, el diseño y si hay maqueta previa, el desarrollo y las funcionalidades concretas, la formación o el manual de uso, el plazo con fechas, los costes recurrentes del primer año y de los siguientes (dominio, hosting, licencias, mantenimiento), la propiedad del código y los accesos, y la forma de pago. Si una de estas partidas no aparece, no es que sea gratis: es que todavía no está decidida.
¿Por qué dos presupuestos de web se diferencian tanto en precio?
Casi nunca por el diseño. Las diferencias grandes suelen estar en si los textos los escribe el proveedor o los aportas tú, en si el diseño es una plantilla adaptada o una maqueta original, en cuántas rondas de cambios entran, en si el SEO técnico está incluido, y sobre todo en qué pasa después: formación, garantía y mantenimiento. Dos ofertas con la misma cifra final pueden tener alcances que no se parecen en nada.
¿Es normal pagar por adelantado una parte de la web?
Sí. Lo habitual en España es un 40-50 % al aceptar el presupuesto y el resto a la entrega, y en proyectos largos aparecen pagos intermedios ligados a hitos. Lo que no es normal es pagar el 100 % por adelantado antes de ver nada, ni que el reparto no figure por escrito en el presupuesto.
¿El presupuesto debe llevar IVA?
Un presupuesto para una empresa o autónomo puede mostrar la base imponible sin IVA, pero debe indicarlo con claridad ("precios sin IVA" o "IVA no incluido"). Lo que genera problemas es un presupuesto que no dice nada: al llegar la factura la cifra sube un 21 % y esa sorpresa se podía haber evitado con una línea de texto.
¿De quién es la web cuando termina el proyecto?
Debe ponerlo el presupuesto. Lo razonable es que, una vez pagada, la web, el dominio, el contenido y los accesos al hosting sean tuyos y te los puedas llevar. Ojo con los modelos de cuota mensual en los que la web deja de ser accesible si dejas de pagar: son legítimos si se explican, pero cambian por completo lo que estás comprando.
¿Cuántas rondas de cambios son razonables?
Entre dos y tres rondas de revisión sobre el diseño es lo habitual en un proyecto de web corporativa, más los ajustes menores antes de publicar. Un presupuesto con "cambios ilimitados" suele significar que el precio ya lleva un colchón grande, y uno que no menciona las rondas acabará en discusión. Pregúntalo antes de firmar, no después.
En resumen
Un buen presupuesto de página web no es el más barato ni el más largo: es el que te permite saber exactamente qué vas a recibir, cuándo, qué tienes que aportar tú y cuánto vas a pagar dentro de tres años. Si el documento que tienes delante responde a eso, ya puedes comparar precios con sentido. Si no, la primera petición no es una rebaja: es que lo detallen.
Y si prefieres saltarte la comparación a ciegas, en ilerNetwork preparamos el presupuesto desglosado por estas mismas partidas y te lo enviamos en menos de 24 horas, sin compromiso. Aunque acabes contratando a otro, te servirá de patrón para leer el resto.
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